lunes, 24 de enero de 2011

Se reaviva la polémica por Nefertiti: Egipto pide a Alemania su devolución

El Cairo/Berlín. Ella es la dueña y señora de los museos en Berlín: con su distinguida y aristocrática sonrisa, Nerfertiti reina en la isla de los museos atrayendo a cientos de miles de visitantes todos los años.

En el Nuevo Museo, abierto hace poco más de un año, ella es el atractivo principal de la muestra egipcia. Y cada vez que el director del Consejo Superior de las Antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, pide su devolución, petición que hace cada dos meses, topa con la misma respuesta en Berlín: los argumentos históricos y legales.

Sin embargo, no sólo el aspecto legal es el decisivo. Los responsables en Berlín saben a ciencia cierta que para captar visitantes en el museo tienen mucho más atractivo las piezas majestuosas como el busto de Nefertiti o la puerta de Ishtar de Babilonia que las pequeñas tablas de barro o complementos hallados en las tumbas, tan importantes por otra parte para los científicos.

Es por ello, y en parte también por razones de conservación, que quieren mantenerlas a toda costa, porque saben que son la base de sus visitas.

También ahora ni la Fundación Preussischer Kulturbesitz ni el gobierno alemán dudan de la posesión del busto egipcio, de más de 3 mil 300 años de antigüedad.

Nefertiti fue adquirida en 1913 en el marco de un reparto legal por parte de la Sociedad Alemana para Oriente y posteriormente adquirida por el Estado prusiano. Así consta por escrito en los documentos, insiste Berlín.

Hawass, sin embargo, sostiene que el arqueólogo Ludwig Borchardt, que descubrió el busto de la esposa del faraón Akenatón, consiguió engañar a los responsables en aquella época en El Cairo, cuando estaban bajo la administración colonial francesa.

Los que se podrían ver afectados por esta disputa son los arqueólogos alemanes que en las excavaciones tienen que trabajar codo con codo con los responsables del país donde están investigando, y éstos son los mismos que hace décadas dejaron partir los hallazgos cuya devolución reclaman ahora.

La Jornada

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